Hay llegadas que te recuerdan por qué existe el Movimiento Ultreya. Arguedas fue una de ellas. Más de tres mil personas, de Arguedas y de toda la comarca, llenaron las calles para recibir a los ciclistas con una energía que se sentía antes incluso de llegar. Una tierra que conoce el fuego de cerca, que forma parte del alma de esta edición, y que demostró que cuando un territorio se une, ocurren cosas extraordinarias. Alfredo, embajador de esta etapa, y Jorge, el cónsul que lo ha acompañado a lo largo de toda la vuelta, llegaron a un pueblo que lo tenía todo preparado con un cariño y una precisión que no se improvisa. El alcalde José Luis Sanz, el concejal Javier Martón y el concejal Manolo Domínguez pusieron el alma en cada detalle, y se notó en todo. El cheque solidario entregado a Gardachos — una nueva asociación nacida para preservar la cultura y la historia de Arguedas — fue el más grande de toda la RVE Fénix 2026: 4.495€, fruto de la generosidad de los ayuntamientos de la comarca y de las empresas que creyeron que esta causa merecía más. Y vaya si merecía. Gaiteros, gigantes, venta de artesanía, merchandising, una degustación gastronómica con chistorra y paella que dejó a todos con buen sabor de boca, y el grupo Puro Relajo cerrando la noche como solo ellos saben. Arguedas no vino a recibir al movimiento. Arguedas se convirtió en el movimiento.
Fotografia @gabriphto